Un reclutador debería ser un puente

PAOOLA
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— ¿Para cuándo es la tarea? 
 — Para ayer

Esta respuesta es claramente la prueba de una cosa: el ritmo en el que solemos trabajar rara vez nos deja tiempo de parar la pelota y pensar por qué hacemos lo que hacemos en nuestro trabajo. Para qué, con qué propósito u objetivo.

En los últimos cinco años trabajé en empresas de distintos rubros y con distintas características, pero siempre bajo la premisa de hacer la mayor cantidad de tareas asignadas con la mayor rapidez, de acuerdo con las exigencias de los clientes o supervisores. Esto genera rutinas que no nos permiten pensar en el propósito de nuestro rol o en la calidad con la cual debemos desempeñarnos, olvidando la misión o visión que esas empresas proponen. Y, como consecuencia, dejamos de pensar en el capital humano; nuestros objetivos como trabajadores de Recursos Humanos pasan a segundo plano.

Este es el tipo de trabajo que da pie a una lucha, muchas veces interna. Es decir, debatirnos entre trabajar bajo la premisa de la rapidez, sin pensar en la calidad; o hacer hincapié en el trabajo rápido sin pensar en los objetivos. Y así se pueden formar varios pares, que al final nos muestran una falta de rumbo. A esto se suma el querer colaborar con el desarrollo de la empresa o del cliente, y el pensar en nuestro capital humano sin dejar de lado los objetivos más grandes y a largo plazo.

Pero, ¿cuáles son los objetivos más grandes? ¿Qué quiero que logre mi trabajo? ¿Qué impacto espero que tenga? En mi caso, el del trabajo en el área de Recursos Humanos, me pareció muy claro: quería que mi trabajo fuera un puente. Un puente para que otras personas puedan lograr sus objetivos, mejorar el ambiente laboral, generar cambios positivos, etc. Y, cuando se trata de selección de personal, poder ayudarlas a encontrar lo que buscan. Me formé en Psicología con esa idea: pensar a las personas con sus características particulares. No como un número, como un empleado o como un jefe, sino reconociendo la individualidad de una persona y colaborando para enriquecerla. Y esto también se puede repensar desde el rol de recruiter, reconociendo las características particulares de los candidatos y, al mismo tiempo, las necesidades de los clientes o las empresas, para que podamos hacer un match que les permita ganar a ambos.

En el libro Trabajo y malestar contemporáneo. Psicoanálisis y crisis de la subjetividad, José Vicente Caballero expone que el sujeto es una construcción en el tiempo, una biografía, un proceso. Es más que algo ya definido y terminado, y en gran medida se define por su experiencia. Estas experiencias no solo determinan a la persona como parte de un entorno laboral, sino que, además, el trabajo moldea a la persona. Esta dimensión, que según Caballero es un rasgo único y distintivo, no siempre se contempla en una compañía. Por el contrario: la mayoría de los trabajos hacen que las particularidades del sujeto pierdan automáticamente su fuerza, en lugar de valorarlas y potenciarlas. Y con esas particularidades, también se va la motivación.

Hacer que las personas se sientan escuchadas y atendidas en los rasgos que las diferencian es un ejercicio que solo realizan las empresas con una cultura centrada en las personas. Pero a veces, el problema no pasa por el hecho de que la empresa no pone a los individuos en el centro, sino que radica en encontrar la coincidencia entre lo que ambas partes quieren y necesitan. En ese punto se vuelve esencial el rol de los profesionales de Recursos Humanos, que además de ocuparse de los aspectos técnicos de la selección del personal, pueden corroborar si los objetivos de la empresa y del potencial empleado son similares.

Identificar los objetivos de las dos partes es una de las tareas más importantes de un reclutador. En nuestro día a día conocemos candidatos que están buscando oportunidades laborales e indagamos en sus particularidades. Podemos verlo desde la primera entrevista: ese “plus” que cada uno tiene y que puede contribuir a un equipo. Si actuamos como meros filtros para que una persona ingrese en una empresa nos convertimos en obstáculos, pero si pensamos en alinear los objetivos de las dos partes, los reclutadores podemos ser más que selectores de talento: tenemos la oportunidad única de ser puentes entre las personas y sus deseos, entre las personas y las empresas.

 


Sobre la autora: Soy Paola Bustos, licenciada en Psicología Clínica. Los últimos tres años estuve trabajando en diferentes áreas de RR. HH., y hace poco di mis primeros pasos como Recruiter IT, un lugar que sigo explorando cada día. Este es mi LinkedIn: https://www.linkedin.com/in/paola-bustos-garcia-839807b6/

 

 

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